Hermano catalán

Carta de una facha madrileña a un desconocido lazi. 

Te ruego hermano mío que no te tomes a mal estos atributos despectivos. Para mi no significan nada, por muy insultantes que sean, pero reflejan la realidad de nuestra actual relación.

Quería decirte, antes de tu adiós definitivo, que te he amado, te he amado profundamente, aunque  mi error ha sido el no decírtelo a menudo. 

Me duele tu desprecio, no es un reproche, me duele por que te quiero y no he sabido retenerte junto a mi. Debí haber intuido tu dolor, porque tu desprecio no es enemistad sino sufrimiento. Me duele tu soledad, esa misma que se ha instalado entre nosotros, sigilosamente, y que dará lugar a la mía en cuanto te alejes.

No te olvides de nuestras raíces comunes, aunque ahora las reniegues en beneficio de nuestras diferencias, son también tuyas y lo serán siempre; estas te acompañarán hasta el final de tus días. Llévalas si quieres en un rincón de tu maleta, en recuerdo de nuestra unión, yo las guardaré  siempre en mi corazón. Llévalas para nunca olvidar nuestro amor recíproco, que aunque fallido me hizo feliz, muy feliz.

Me gustaría tanto verte,  que nos visitáramos  mutuamente, que me contases tu vida, tus deseos, tus proyectos, tus sueños. Que me desvelaras y enseñaras esa parte de tí  que desconozco y no he sabido ver. Esa parte que tanto te enorgullece  y no he sabido admirar como se lo merecía.

Solo vi en ti nuestras similitudes, no busqué comprender nuestras diferencias por lo tanto sinónimo de riqueza humana que nos han separado. 

Hermano, dame tu mano antes de que tu lejanía se consuma. Porque te lloraré, sí,  te lloraré. Con tu ausencia nacerá mi más profunda soledad. Dame tu mano, dame un abrazo, un beso fraternal, que nunca nos olvidemos el uno del otro. 

Si algún día me añoras no te olvides de hacérmelo saber, porque ese fue mi error y por ello te perdí. Si algún día deseas mi contacto y te acuerdas de mi cariño olvidando mis fallos, dímelo te lo ruego, porque yo no te olvido y siempre esperaré tu regreso.

Adiós hermano mío, deseo que todo te vaya bien y te mando el más doloroso pero amoroso abrazo.

                                         María José Sevilla           Madrid el 25 de octubre 20

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